sábado, 10 de diciembre de 2011

Y tú, ¿de quién eres?


En España, como en numerosos países del mundo, existen 2 clases de centros de enseñanza, los públicos y los privados o concertados. Siempre se han hecho numerosos debates enfrentando estos dos estilos de educación, cada uno argumentando su superioridad sobre el otro, comparando tanto el nivel académico obtenido, profesorado, calidad de la enseñanza, etc. Para poder realizar una visión global de ambos tipos de educación debería de haber realizado mis estudios en centros tanto privados como públicos para posicionarme de una manera más objetiva. En mi caso, realicé todos mi estudios de primaria y secundaria en centros públicos de Córdoba y Málaga, por lo que solamente podría dar mi opinión personal de las diferencias entre todos estos centros públicos, sin embargo siempre he conocido a gente de mi entorno que ha cursado sus estudios en centros privados o concertados (primos, vecinos, amigos) y me hablaban de sus asignaturas, profesores, y gracias a esta información de primera mano puedo tener una visión sobre que educación considero mejor o peor y con buenos argumentos.

A la pregunta “y tú, ¿de quién eres?” pues yo respondo que soy y estoy a favor de la educación pública. Ante todo he de añadir, que cada familia es totalmente libre de escoger el tipo de centro en el que desean inscribir a sus hijos para realizar sus estudios, pueden estar más equivocados o menos equivocados, pero lo que es indiscutible que por encima de todo, los padres son los que eligen la enseñanza que creen mejor.

En mi caso, mis padres eligieron que estudiase en un colegio público, no porque cerca de mi casa no hubiese ningún centro privado, sino porque ellos estudiaron en un centro público y no consideraron ni por asomo que un centro concertado pudiese darme una mejor educación que la que ellos recibieron en uno público. Para empezar, los que comparan la enseñanza de entre un colegio público y uno privado por medio de los expedientes académicos están en un completo error, ¿por qué?, porque en ambos centros no hay ni los mismos números de alumnos, ni las mismas clases sociales, lo normal es que en un centro privado hayan familias de clase medias y altas que pueden permitirse pagar una cierta cuota cada mes por la educación de sus hijos, y así los profesores mimen y lleven un contínuo seguimiento de sus alumnos a lo largo de su andadura por el colegio o instituto, además es normal que apunten por las tardes a sus hijos a una serie de clases particulares que ayuden al menor a estudiar , por lo que es más fácil que tengan mayores calificaciones. En cambio en un colegio público conviven alumnos de diferentes clases social, y en la actualidad también es donde estudian un gran número de hijos de inmigrantes, así que lo normal es que tengan más dificultades para estudiar porque sus padres no les pueden ayudar porque están en casa porque están trabajando, porque sus padres estén en paro y en su cabeza en ese momento no está la preocupación de ayudar a sus hijos en los estudios, sino de cómo sacar a su familia adelante.

Tanto en Málaga como en Córdoba, no sé si tuve mucha suerte en mis centros escolares, pero el nivel que exigían era altísimo, siempre centraban su atención en prácticamente todas las asignaturas, tanto de ciencias, letras como artísticas, a esta última incluso la relacionaban con algunas materias para que el alumno aprendiese a la vez que se divertía con su parte más creativa, y eso que era público. Muchas veces hablaba con amigos o vecinos de mi edad sobre el colegio y me sorprendía saber que ellos aún no habían dado conceptos que en mi colegio ya llevaban explicados semanas o que la cantidad de ejercicios que les enviaban para casa eran mucho menor que los míos, o que estaban más encorsetados en cuanto a la forma de recibir las clases. Con estas charlas me sentía bastante orgulloso de estudiar en un colegio público, aunque también he de decir que lo que pasaba en mi colegio no pasaba en el resto de colegios públicos, pero al final de curso mis amigos de colegios privados siempre tenían buenísimas notas, aunque su nivel de enseñanza era más bajo que el mío. ¿Casualidad? No creo, siempre pensé que al profesorado siempre le interesaba más el poner buenas notas a sus alumnos para que los padres no sacasen a sus hijos del centro. Además pienso que el trabajo que hacen los profesores en un centro público es más importante que los que lo realizan en un centro privado, ya que en uno público los niños tienen más problemas tanto dentro del recinto como en sus casas, son más revoltosos y que como es gratis algunos se toman esas 6 horas como un juego, y porque son los que educan, o por lo menos lo intentan, a una gran mayoría de la población española tanto a gente con recursos económicos como a los que no podrían permitirse una educación privada, y si a estos últimos en un futuro se les prohibiese el acceso a una educación digna, estaríamos dando marcha atrás al desarrollo.

jueves, 8 de diciembre de 2011

LA CLASE

Como inicio al nuevo temario sobre la educación, se proyectó en el aula una película llamada “La Clase”, en ella se nos mostraba la vivencia de un profesor a lo largo de un año académico en un instituto de educación secundaria de un barrio de Francia. Las primeras imágenes de la película muestran un centro, en el que se desarrolla toda la película, demasiado monocromático, es decir los tonos grises y sus diferentes saturaciones al blanco o al negro gobiernan prácticamente la totalidad del entorno si no fuesen por algunas paredes que estaban pintadas por algún otro tono como el rojo o el azul. En un principio, teniendo solamente la visión de lugar donde la película se iba a desarrollar, pensé que la película trataría de enfermeras, médicos e incluso carceleros, ya que la imagen de este centro de enseñanza no difiere mucho con un centro penitenciario, un reformatorio o un hospital. De hecho, las rejas que todas las clases tienen, parece que su intención no es la de que cualquier ladrón pudiese entrar y robar, sino más bien que ningún alumno pudiese salir, pero lo que más me escandaliza de toda la arquitectura del instituto es el patio de recreo, no hay vegetación en el recinto si no fuesen por unas ramas de árboles que sobrepasan el muro del patio, es un lugar muy pequeño para todos los alumnos que hay, además no permite la libertad de relajarse de las horas que permanecen en clase porque todos están tan cerca que para jugar al fútbol, aparte de controlar el balón, hay que ir esquivando a medio alumnado.

Otra serie de cosas que me llamaron bastante la atención en los primeros minutos de la película, fueron que los profesores se van advirtiendo los unos a los otros del comportamiento de la clase que les ha tocado, también se detecta muy buena relación entre todos los profesores , en algunas reuniones discuten con más entusiasmo por el precio del café que por la educación que los propios alumnos recibirán, y que en las presentaciones de los profesores y en el desarrollo de la película eché bastante en falta al profesor de plástica o de arte, que ni se mencionara esa asignatura tanto por parte de los profesores como de los alumnos, porque aunque en toda la proyección la única clase que se veía era la de lengua, se mencionaban las asignaturas de tecnología, matemáticas, educación física o conocimiento del medio, el único momento donde se puede ver algo más artístico es cuando el profesor anima a un alumno a realizar fotografías, pero al final se queda solo en una anécdota sin más importancia.

Pienso que la película transmite bastante bien la totalidad de lo que se vive dentro de un centro de enseñanza secundaria, quizás parece muy diferente a un instituto español por la variedad de nacionalidades que se ven dentro de la clase (franceses, asiáticos, marroquíes, maliense, argelinos,…), pero si se piensa bien, en la actualidad en los institutos españoles a parte de convivir gitanos con payos ahora también es más habitual encontrar alumnos sudamericanos, o de países de Europa oriental, sobre todo en las grandes ciudades o en zonas donde hay más trabajo. Esta multiculturalidad de los alumnos genera bastantes conflictos entre los alumnos y el profesor debe enfrentarse a ello, como ocurre en muchas escenas, pero aún así creo que en la película se desprende un ambiente de compañerismo en la clase protagonista. También se muestra muy bien la pasividad con la que algunos adolescentes van a clase, cómo los alumnos no lo ven como una autoridad mayor y lo desprecian (en la realidad no son tan educados los alumnos con sus profesores), y cómo el profesor siendo muy educado, aunque muchas veces es respondido de mala manera, hasta que llega un momento en que la situación es insostenible y al hablar más alto de lo normal a un alumno y usar sus propias expresiones contra ellos puede provocar que el profesor sea el más perjudicado por la sobreprotección que en la actualidad los alumnos poseen, haciendo que pierdan aún más el respeto. Al principio se muestra como el profesor intenta resolver dudas de palabras que los alumnos puedan desconocer en un texto y cómo los propios alumnos preguntan significados de palabras que ellos conocen perfectamente pero que hacen para perder el mayor tiempo posible y en parte para desquiciar aún más al profesor. La falta de música de fondo en toda la película es muy importante, ya que provoca que el espectador esté más sumergido en el aula, oyéndose cada comentario que los alumnos realizan y entendiendo a lo que el profesor tiene que enfrentarse. Además los habituales primeros planos en los personajes principales en ese momento y del resto de la clase ayudan a potenciar aún más la visión que el público tenga la misma visión que cualquier profesor puede tener en una de sus clases, metiéndolos en el cuerpo del profesorado.

La respuesta que al final de la película le lanza la alumna al profesor, es bastante importante, ya que en un año ella dice no haber aprendido nada porque nada de lo que se ha dado en ese curso le ha ayudado en su vida para afrontar diferentes situaciones, en cambio sus compañeros han hablado de cosas tan banales como el teorema de Pitágoras o la reproducción, que pronto olvidarán o no tendrán en cuenta. Personalmente pienso que una de las preocupaciones de la educación debería de ser que los alumnos adquiriesen lo necesario para afrontar problemas cotidianos con los cuales el alumno tiene que lidiar.